en su terciopelo natural, ella lleva la maldad,
la oscuridad la encierra en un calida energia,
envolviendo su cuerpo como el de un bebe,
trayendole victimas a su despiadada hambre infinita.
 
devorando niños con sus colmillos filudos,
penetrando la carne infantil celula a celula,
es la inocencia para ella un manjar exquisito.
las lagrimas de aquellos entre sus labios,
las manitos debiles entre sus pechos,
y la sangre penetrando por sus ojos,
es la obsecion de la muerte hacia los luminosos,
de aquellos que cautivan y a ella la hacen entristecer.
 
ahora canta una lullaby apagada, respirando en la boca de los pequeños cadaveres,
oliendo su esencia, reconociendo con los 5 sentidos la presencia de la muerte en ellos.
los ha prostituido ante la parca, y él los ha encadena como a perros furiosos.
de ahora en adelante cuidaran el patio decayente y sucio de su castillo demente. 
 
 
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