sus formitas, incansables de la realidad exterior,

siempre lamiendo el mismo veneno dañino,

¿donde se situan el punto debil de aquellos infantes?

debo abusar de ese lugar, violarlo.

estripando los huesitos sin fuerza alguna,

la delicia de ver los miembros separados,

la felicidad es rasgada,

y a la alegria le es nublada la vision.

la furia celebra su triunfo negro sobre sus calvas cabesas.

el caos deseo poner en ellos,

clavar mi bandera en sus ombliguitos.

su desnudes es solo otro de mis obcenos manjares.

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