los vientos, arrullando las viejas penas,
los besos rojos destruyendose en el abismo junto al muro del antiguo castillo,
las luminosas  estrellas colgandose de las plantas trepadoras en los muros para no caer a su destino final,
y fue la seda de tu vestido quien atrajo el letargo eterno.
 
tu cara se fundio con la palides del rio lunar,
el misterior envolvio el amor sadico en sombras que contienen venas de odio,
y la cicatriz quemada logro su independencia como simbolo masoquista de nuestro sufrido amor.
rostros en decadencia del mimo moldeado en la mascara teatral,
y sus ultimos deseos de rasgar el silencio de su maternal madre corrosiva.
es alimentado con veneno atraves de su cordon umbilical,
el daño en la mente es depresivo, perpetuo daño que lastima el circo etereo de mi propiedad.
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